viernes, 26 de abril de 2013

ACTIVIDADES


ACTIVIDADES


ACTIVIDAD 1: DEFINAMOS LA EMPATÍA

Metodología: el grupo se divide en varios subgrupos y se les da copia de la actividad, se inicia con la lectura, luego se desarrollan las preguntas y se hace la plenaria. Se genera una definición colectiva de Empatía y se elabora una cartelera para ubicar en el salón de clase.

¿QUÉ ES LA EMPATÍA?
 
Etimológicamente hablando EMPATIA significa….em….patia
"sentir desde dentro de"
 
La empatía es una cualidad para la contemplación y para la comprensión, de la unidad psico – somática del Ser humano, en sus aspectos verbales: el que se dice, el como se dice…. y en sus aspectos no verbales: la expresión, las distancias, la respiración, las actitudes, la mirada,  posturas, gestos, ropas y complementos.
 
Es un elemento que facilita el aquí y el ahora, el presente, la presencia.
A través del escuchar activamente, de mirar profundamente, de sentir…..el exterior empatizante.
 
Es la capacidad para percibir, identificar, diferenciar, objetivizar, interpretar, comprender, y comunicar adecuadamente el mundo interior de la otra persona.
 
Es una cualidad del ser humano que se puede desarrollar desde el trabajo personal, desde la ausencia de juicios, desde la aceptación incondicional, desde la intención, desde la atención, desde la voluntad independiente, desde que cuando creo el hábito…en el sentido de su desarrollo…..todo fluye más y espontáneamente.
 
Es la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de ver las cosas desde su punto de vista.   “Si yo fuera tu, haría lo que tu”.
 
Es un elemento clave de la Inteligencia Interpersonal, implícitamente intrapersonal, Comunicación Excelente, Inteligencia Emocional, Liderazgo, Proactividad, Habilidad social,  Altruismo,…….
 
Y la mejor y más gustosa manera que conozco para comunicarme con los demás.
 
Claves para tener empatía con los demás

* Evita juzgar a los demásNo te dejes condicionar por la primera impresión, tenemos que revisar nuestros prejuicios sobre lo que está bien o mal. Esto nos proporcionará paz mental y la objetividad para ver lo que es real.

*Colócate en el lugar del otro. En lugar de hacer juicios sobre el comportamiento, la elección o la actitud de otra persona, pregúntate: ¿qué habría hecho yo en su lugar y en las mismas condiciones? Criticar el trabajo que hacen los otros es muy fácil, pero pensar en lo que haríamos nosotros en su lugar nos ubica en una perspectiva diferente.
* Conoce todas las versiones antes de juzgar. Tu sabes que en un mismo lugar, tres personas, ante un mismo hecho, tienen una reacción y una interpretación totalmente diferentes, que depende de la formación y de las creencias que cada uno tenga. Por eso es importante, antes de emitir un juicio, ser testigo de primera mano, y si no, consultar diferentes fuentes para formarnos una opinión lo más veraz posible.

* Trabaja en la comprensión. Cuando te des cuenta de que una vez más hiciste un juicio de valor sobre alguien, pregúntate: ¿por qué lo hiciste?, ¿cómo te sientes?, ¿puedes aportar algo con ese comentario a la persona implicada en él?

* Haz tus comentarios sin juzgar. Es importante aprender a observar sin emitir juicio alguno, como describiendo la situación. Esto te ayudará a ser más objetivo al momento de compartir tus observaciones.

* No seas juez de ti mismo. Si quieres cambiar tu actitud, evita criticarte duramente, presta atención, pues si no lo haces, será difícil dejar ese hábito.

PREGUNTAS:

1. En tus propias palabras: ¿Qué es la empatía?
2. A partir de lo anterior, ¿te consideras una persona empática?
3. ¿Qué cualidades van de la mano con la empatía?
4. ¿Cuál es tu reacción cuando alguien te juzga por algo que hiciste o dijiste?
5. ¿Cuál es tu reacción cuando alguien está juzgando a otro?

ACTIVIDAD 2: CONOZCAMOS LA EMPATÍA

Metodología: se da lectura al cuento elegido al grupo en general, y posteriormente se divide en subgrupos para reflexionar sobre las preguntas planteadas, luego se genera la plenaria

CUENTOS: se puede elegir uno de los dos, para trabajar sólo uno

LA RATONA QUE SABÍA LADRAR

En la orilla de una granja vivía una familia de ratones integrada por los padres y dos hijos. Una mañana de verano salieron a un día de campo. Los dos hermanitos ratones pidieron permiso a sus padres para ir a jugar un poco más lejos. La señora les dijo que sí pero les recomendó:
—Tengan mucho cuidado, porque por allí anda un gato.

—¿Un gato? ¿Qué es eso? —preguntaron los hermanos.

—Un animal grande con bigotes —respondió el padre mientras veía irse a los pequeños.
Los dos ratoncillos se alejaron llenos de curiosidad por conocer a ese animal bigotudo, pues jamás lo habían visto.

—Me muero de ganas de verlo para divertirme con él —dijo la niña ratona.
Andando, andando llegaron hasta la cerca y del otro lado alcanzaron a ver al felino. Éste se acercó y comenzó a mirarlos sin intención de hacerles daño.

A los dos hermanos el gato les pareció muy chistoso y comenzaron a burlarse de él, simplemente porque era distinto a ellos. Lo que más les divertía eran sus bigotes y sus orejas paradas.

—Gato flaco, gato flaco, voy a darte para un taco —le decían entre carcajadas.
El gato no se movía y sólo los veía fijamente, poco a poco se estaba enfureciendo. De repente, intentó saltar la cerca para ir sobre los ratones. Sin embargo, no lo logró y cayó como un pequeño costal. Los ratoncillos lloraban de la risa.

—Mira cómo temblamos, mira cómo temblamos —lo desafiaban.
Pero el minino no se quedó conforme. Intentó saltar una y otra vez hasta que lo logró y empezó a corretearlos. Muy asustados, los ratoncillos se desplazaban a toda velocidad hasta que llegaron donde estaban sus padres.

—¡Papá, mamá, corran, porque el gato viene para acá y nos va a comer! —gritaron a coro.

Mamá ratona tenía mucho miedo pero decidió hacer algo para salvar a su familia. Se paró de manos, esperó al gato y cuando éste llegó lo miró a los ojos. Parecía que en cualquier momento el gato daría el zarpazo para atraparla, pero entonces ocurrió algo sorprendente. Mamá ratona tomo aire y empezó a ladrar como un feroz perro:

—¡Guau, guau, guau!

Muy asustado, el gato salió corriendo de allí y la familia de ratones quedó a salvo.
Ya en la noche, cuando todos estaban descansando en sus camas mamá les explicó:

—¿Ya lo vieron? Nunca tenemos que reírnos de las diferencias, sino saber reconocerlas. Si no se hubieran burlado del gato él no les habría hecho nada. Y lo que nos protegió en esta ocasión fue mi conocimiento de los perros. Recuerden que aprender el lenguaje de los demás y respetarlos puede salvarnos la vida.

LOS ANCIANOS DESTERRADOS

Había una vez un rey muy cruel que decidió desterrar a todos los ancianos de su reino y enviarlos a vivir a un país remoto. Así lo informó a sus soldados.

—Llévenlos lejos de aquí. No sirven para nada. Sólo comen y duermen, pero no trabajan —les ordenó y los amenazó con castigarlos si no obedecían.
Todos siguieron sus instrucciones, excepto uno de ellos, llamado Janos, que amaba mucho a su padre. De modo que le acondicionó una habitación secreta en su casa y allí lo mantenía oculto con todos los cuidados necesarios.

Pasaron los meses y una gran sequía cayó sobre el reino. Los ríos y los lagos perdieron sus aguas, los árboles quedaron sin fruto y los graneros se vaciaron en cuestión de días. Preocupado por el riesgo de la hambruna, el rey llamó a los soldados.

—Les ordeno que encuentren trigo para alimentar al pueblo. De lo contrario los encerraré a todos en un calabozo.

Los soldados salieron, muy tristes, pues en realidad no había forma de cumplir ese mandato. Janos llegó cabizbajo a su casa y fue a la habitación donde su padre permanecía oculto.

—¿Qué te pasa, hijo? —preguntó el anciano. Janos explicó en detalle la grave situación en que se hallaba.
—No te preocupes, tengo una solución para ti —lo tranquilizó su padre. —Cuando trabajaba como labrador, hace muchos años, me llamaba la atención observar a las hormigas que llevaban cientos de granos de trigo a sus hormigueros. Diles a tus compañeros que abran todos los que encuentren en el campo y estarán llenos.

Sin revelar dónde había obtenido esa idea Janos fue con los demás soldados en busca de los hormigueros. A todos les alegró mucho encontrar grandes depósitos de trigo y llenar varios costales. Al día siguiente los presentaron al rey. Éste se sorprendió al oír la ingeniosa manera en que los habían conseguido.

—¿Cómo se les ocurrió? —les preguntó.

—Fue idea de Janos —comentaron.

—Explícame tú, entonces —ordenó el rey.

—Majestad, temo hacerlo pues sé que me castigará.

—Dime, y no te pasará nada malo —prometió el rey, cada vez con más curiosidad.

Janos le contó que su padre anciano, a quien mantenía oculto en su casa, le había dado el consejo.

El rey quedó en silencio por un largo rato y luego tomó la palabra.

—Ahora me doy cuenta que fui muy torpe al desterrar a los ancianos de este reino —reconoció. —Los conocimientos que han acumulado en su vida son una valiosa fuente de sabiduría.

De inmediato, ordenó que los ancianos desterrados regresaran a la ciudad y así ocurrió. Cuando pasó la sequía todos los habitantes recordaron que uno de ellos los había salvado de morir de hambre.

PREGUNTAS

1. ¿Cómo se ve la empatía a partir del cuento anterior?
2. ¿Con que personaje te identificas y por qué?
3. ¿Qué obstáculos ves en el cuento que dificultan el desarrollo de la empatía?
4. ¿Saca 3 conclusiones a partir del cuento sobre el tema de la empatía?

ACTIVIDAD 3: PENSEMOS CON EMPATÍA

Metodología: se da la lectura y se responden las preguntas de manera individual, luego se socializa en subgrupos, sin generar plenaria colectiva, pues servirá de insumo para el taller con los profesionales.
CASO
Hoy en la mañana caminabas lentamente por una de las calles del pueblo, poco a poco ves como se acerca uno de tus mejores amigos, tienes la mejor intención para saludarlo y tiempo de sobra para quedarte a conversar con el un buen rato, sin embargo el pasa por tu lado, como si no te hubiera visto, ni siquiera te saluda…
Tu desconcertado tampoco lo saludas y sigues tu camino…

1. ¿Explica la actitud de tu amigo?
2. ¿Cómo te sientes con la actitud de tu amigo?
3. ¿Qué deberías hacer para aclarar la situación?


MAS ACTIVIDADES

JUAN EL SUCIO


        Una vez había un niño tan desarreglado y sucio que todo el mundo le llamaba “Juan el sucio”.
            Tenía los libros por el suelo, colocaba los zapatos sucios encima de la mesa y metía los dedos en la mermelada. Nunca jamás se había visto cosa igual.
            Un buen día el hada ordenada entró en su habitación y dijo:
            - Esto no puede ser, ¡qué desorden! Vete al jardín a jugar con tu hermano mientras yo arreglo todo esto.
            - No tengo ningún hermano -dijo Juan.
            Ya lo creo que tienes uno -dijo el hada-. Quizás tú no lo conozcas pero él sí que te conoce a ti. Vete al jardín y espéralo, verás como vendrá.
            Juan se fue el jardín y empezó a jugar con barro.. Pronto una ardilla saltó al suelo moviendo la cola.
            - ¿Eres tú mi hermano? -le preguntó Juan.
            La ardilla le miró y dijo:
            - De ninguna manera, mi piel está bien cepillada, mi nido ordenado y mis hijos bien educados. ¿Por qué me insultas si soy tu hermana?
            La ardilla se subió a un árbol y Juan el sucio se quedó esperando.
            Al rato se le presentó un pajarillo, después un magnífico gato de Angora y nadie quería saber nada de él.

            Después llegó gruñendo un cerdito. Juan el sucio no tenía ganas de decirle nada, pero el cerdito le dijo:
            - ¡Buenos días, hermano!
            - Yo no soy hermano tuyo -contestó el chico.
            - ¡Ya lo creo que sí! -contestó el cerdo-. Ven, nos ensuciaremos con barro.
            - ¡No! -dijo Juan- no quiero.
            - Mírate las manos, los pies y el vestido, vamos que a ti te gusta esto -le dijo el cerdo-. Luego comerás de nuestro rancho.
            - Yo no quiero rancho -dijo Juan el sucio y se puso a llorar.
            En aquel momento llegó el hada ordenada y le dijo:
            - Ya está todo en su sitio y limpio, es preciso que tú también ordenes como yo he ordenado.

 ¿Quieres ir con tu hermano o quieres venir conmigo y aprende a ser limpio y ordenado?
            - ¡Contigo, contigo! -gritó Juan aferrándose al vestido del hada.
            - ¡Mejor -gruñó el cerdo- no pierdo gran cosa, tendré más rancho para mí. Y se fue.

                                Laura Richards
                        SUGERENCIAS METODOLÓGICAS
         Objetivo.- Conseguir el hábito de orden y limpieza.

         Contenido.-
Pulcritud

    El valor de la pulcritud es la práctica habitual de la limpieza, la higiene y el orden en nuestras personas, nuestros espacios y nuestras cosas.

    Todos los días, dejamos ver a los demás parte de nuestra personalidad y costumbres a través de nuestro arreglo personal, el esmero para trabajar, el cuidado al utilizar las cosas y en general, por la limpieza que procuramos mantener en nuestra vivienda y lugar de trabajo.

    En algunos momentos de nuestra vida nos preocupamos por dejar una buena impresión en las personas: elegimos con cuidado nuestro atuendo, peinamos nuestro cabello al detalle, acomodamos el interior de nuestro portafolios... y esto lo hacemos cuando vamos a solicitar un empleo, asistir a una reunión de negocios, o cualquier otro acontecimiento que consideramos importante para nuestra vida.

    Desafortunadamente muchas veces esa primera impresión positiva dura poco tiempo, pasan los días y comienza a notarse cierto descuido en nuestra forma de vestir, en nuestros cajones, nuestras pertenencias... ¿Por qué sucede esto? Sencillamente porque no estamos acostumbrados a vivir con orden y someternos –al menos personalmente- a una disciplina que nos obligue a cambiar nuestros hábitos.

  

  Efectivamente, orden, disciplina, perseverancia y congruencia, son valores que se complementan con el ejercicio de la pulcritud, porque dejamos de presentar una personalidad ficticia y de apariencias, para convertirlo en un modo de vida que demuestra educación, cultura y buenos modales.

    Posiblemente lo primero que pasa por nuestra mente acerca de este valor es el arreglo personal: ropa limpia y sin arrugas, el afeitarse, la selección del maquillaje y zapatos bien lustrados, en una palabra: perfectamente aseados. Y todos son elementos tan obvios que parece redundante hablar de ellos. Lo cierto es que a nadie le gusta presentarse sucio y descuidado en público.

    También las extravagancias en nuestra presentación personal denotan poca seriedad y carácter; aquí no es  cuestión de edad sino de madurez para darse cuenta que el buen vestir es una costumbre de siempre.

    Bueno sería que sólo tuviéramos que preocuparnos de nuestro atuendo, pero por nuestras actividades utilizamos cosas y ocupamos determinados lugares, ¿cómo lucen? Dicen que para conocer como es una persona basta con revisar sus cajones... y es muy cierto.

    La pulcritud debe procurarse en la oficina, el orden de las cosas, sacudir el polvo del escritorio y los objetos, periódicamente hacer una limpia de nuestro cajones, evitar comer en nuestra área de trabajo, acomodar libros y archivero; es cierto, son muchas cosas, pero cada pedazo de papel fuera de su lugar habla de nuestros hábitos. Ese mismo cuidado se refleja en los documentos que elaboramos y entregamos, el contenido puede ser extraordinario, pero una pequeña mancha o una pésima distribución restan mérito a nuestro trabajo.

    Comúnmente pensamos que todo pasa desapercibido y con una “arregladita” podemos cubrir nuestro desorden habitual, pero no es así. Existe diferencia entre una casa cuyo aseo es cotidiano y otra donde se hace cada vez que hay visita, tal vez el polvo en los marcos de los cuadros o debajo de los adornos... pero no hace falta penetrar en la intimidad de cualquier hogar para darse cuenta. Lo cierto, es que se nota.

    En esta misma línea puede encontrarse nuestro automóvil, como es de uso personal y normalmente nadie nos acompaña –además de nuestra familia-, muchas veces es un verdadero basurero, no sólo por lo que hay tirado, sino por el olor. ¡Qué pena llevar a otra persona! Por eso es importante formarnos buenos hábitos, para no estar ofreciendo disculpas y sufrir penas innecesarias.

    Todo lo que pasa por nuestras manos denota el cuidado que tenemos en su uso, agenda, apuntes, bolsillos y hasta las uñas. ¿Parece exageración vivir este valor? De ninguna manera, en las relaciones humanas nuestra personalidad tiene un sello distintivo, lo deseable es que sea positivo, sinónimo de limpieza, buena presencia y cuidado de las cosas.

    Para vivir con mayor atención el valor de la pulcritud puedes considerar como importante:

    - De tu aspecto personal: para los varones el afeitarse debidamente o recortarse barba y bigote diariamente; para las damas, la selección y cantidad de maquillaje; para todos, el corte de cabello, peinarse debidamente y evitar el exceso en el uso del fijador, las uñas recortadas y limpias, así como la higiene bucal.

    - Si tu piel o ropa se mancha con algún líquido (tinta, grasa, pintura, polvo), procura lavarte inmediatamente y eliminar todo residuo, pues no siempre se piensa que es consecuencia de una actividad en concreto. Si es necesario, cámbiate de ropa.

    - Cuida que tus prendas no tengan arrugas al salir de casa, evita los pequeñas manchas de comida, polvo, pelusa, falta de botones y el lustre para el calzado. Revisa los bolsillos de tu ropa antes de su lavado, este pequeño detalle te evitará disgustos y prendas desechadas a destiempo.

    - Procura comer en el lugar adecuado, (nunca en la oficina, habitación de dormir o el auto).
Limpia periódicamente tus efectos personales y equipo que utilices en casa y lugar de trabajo; coloca todo su lugar y en correcta distribución. No olvides el uso de pequeños cestos bolsas para basura. Todo esto te ayudará, por consiguiente, a ser más ordenado.

    - Asegúrate que tienes un lugar para cada cosa, y que cada cosa esté en su lugar, tanto en tu habitación como en tu oficina.

    - Haz una lista de los detalles que tienes que mejorar, dedica especial atención a dos de ellos por semana hasta que consigas formarte el hábito. Con este ejercicio lograrás ser más observador y detectarás a tiempo otros puntos de mejora.

    Toda persona que se esmera en su presentación personal, el cuidado de sus cosas y lugares donde usualmente asiste así como las cosas que ordinariamente usa, crea un ambiente con la armonía que da el orden y la limpieza, provocando una respuesta positiva en quienes le rodean.

    El vivir el valor de la pulcritud nos abre las puertas, nos permite ser más ordenados y brinda en quienes nos rodean una sensación de bienestar, pero sobre todo, de buen ejemplo.

Con autorización de:    www.encuentra.com

        Actividades.- 

        1. Sacar por impresora el texto “JUAN EL SUCIO” y hacer fotocopias.
        2. Los estudiantes leen en voz alta el cuento.
        3. El profesor hace preguntas para comprobar la comprensión del texto.
        4. Cada estudiante hace una breve redacción sobre “la habitación desordenada” y luego otra sobre “la habitación ordenada”
        5. Contestar a esta pregunta: ¿Qué puedo ordenar en mi habitación?

Sopa de Letras Sobre los Valores
A
L
I
B
E
R
T
A
D
R
Y
M
S
J
M
C
R
D
A
E
U
H
I
U
D
O
U
A
L
S
D
O
N
S
A
M
S
D
E
P
A
N
C
T
T
P
T
N
G
E
R
E
E
I
L
A
M
O
R
T
P
S
R
C
A
S
D
B
I
O
A
T
O
I
E
I
A
E
A
F
Z
O
A
A
L
ÓN
M
R
I
E
S
I
N
C
E
R
I
D
A
D


1)   Buscar y remarcar las palabras que encuentres en la sopa de letras sobre los valores.

2)   Luego escribirlas a continuación y encontrarle su antónimo. Por ej:

Amor: Odio







No hay comentarios:

Publicar un comentario